La aparición de leticia x leticia

by 11:41:00 0 críticos literarios
*

la aparición


entre abrazo y abrazo, anoche, dos caras desconocidas.
una chica de remera a tono con los ojos verdes
y un chico que le sostenía la mano.
después de mirar un rato, me hablaron.
vos seguís mi blog y me retuiteás, dijo él.
es verdad, me di cuenta.
era Mota, el hacedor de fotos.
nosotros te seguimos, dijo ella.
y finalmente compraron mi libro.
fue una especie de situación insólita,
inesperada.

dos que no eran familiares, ni amigos, ni conocidos del ambiente literario
me decían qué bueno quedó tu libro, y se lo llevaban.
me corrió un frío por la espalda.
Funes armó la mesita y me pidió que le saque fotos a la pila de libros.
—no sé si vamos a volver a verla—dijo.
me llamó la atención su confianza, y le hice caso.
estaba tranquilo, manejaba la situación.
después mi amiga Deby monopolizó la cámara y cubrió el evento
al mejor estilo: reportero gráfico de la CNN.
llegaron los Imaginadores de lo común,
y entre todos hicieron presente a Juan Diego Incardona,
que mandó su bendición vía SMS, desde tan lejos como Bahía.
Marina Gersberg se hacía la ex compañera, pero todos veíamos a la editora grosa, a la poeta.
Manuel Alemián trajo a la editorial Spiral Jetty
Walter Leznano a Mancha de Aceite
Virginia Janza a Siempre de viaje
cayeron Héctor Pavón, Libertad Borda,
y a mí se me iban cayendo las medias.
Helga,
Pao,
Male,
Otto,
otro vecino de Almagro.
—adelante—lo atendió Andrea, que había apretado el botón rojo de "librería reluciente".
—ese que está ahí quiero, el de la pila.
—mire, ése libro se presenta hoy, es de una chica del barrio— le explicaron.
yo seguía la escena de atrás del mostrador.
—ah, bueno, entonces—dudó—dámelo igual.
me corrió otro escalofrío por la espalda.
vinieron amigas con sus hijos,
los esposos,
la Nueva Expresión a pleno
Martín Castagnet me regaló una birome del Ministerio del Interior
—para siempre que haya que dedicar—
y alguien preguntó si corría a los niños más allá.
—no —pedí —no corramos nada, la Biblia dice que ya todo está escrito.
Funes presentó la cosa.
Daniela Pasik leyó lo suyo.










después se mandó Hernaiz
leyó sus poemas
y dos colectivos se hablaron a los bocinazos
de semáforo a semáforo.
cayeron los autores de Pánico el Pánico
Broemmel / C Castagna
entró otro vecino a pedir libros de Oyola
Andrea no tenía
(buscaba Gólgota o Chamamé)
Daniela lo mandó a la librería La otra lluvia
hubo un receso
un recreo
respiramos
algunos salieron a fumar a la vereda
otros se fueron
llegó más gente
Analía, peló su libro
sentada en el sillón leyó de una los textos que se apropió, parece,
le puso su entonación y me sonó tremendo
escuchar esas frases vibrando en otras cuerdas.
de nuevo la metáfora de la guitarra,
del ritmo loco,
del run run del marathon.
Funes se arremangó y subastó el ejemplar en miniatura
desde adentro de su tshirt verde con la cara del Che tiró las coordenadas.
lo ganó Diego, un compañero del taller de Mairal
representante fiel del resto del curso.
leí Una palabra, para no irme por las ramas
pero igual me fui cuando brindamos
comimos pizza
dos jarras de Ferné
Lucas con la valija de los libros al hombro
bailando temas de Charly y después
dos días en la vida nunca vienen nada mal
amaneció mi natalicio en la alegría.


La música de Linda Linda.
+ polca: Costera


*
(lo que leí)
una palabra
todo lo que hacemos se reduce a discursos
y lo que no hacemos también
el trabajo
las compras
el amor
pasan por el pequeño ojal de la palabra
lo que vamos a hacer después
o lo que podríamos
si pudiéramos.

lo digo
y no digo nada
muchos sí, que son no
muchos no, que son sí
horas enteras pasando a palabra pensamientos basura
o en el Bondi
o en el psicólogo
pensando qué decir
para después no.

horas tejiendo contestaciones en vez de versos.

la locura, el pasado y el futuro, todo se comprime en la palabra
se reduce a papel
a mail
a mensajito
a grandes discursos
a cartas documento
a insultos
a indultos
a chismes
a notas en el imán de la heladera.

y son tantas, las hijas de puta , y cargan tanto
que a veces pasa gracias y no la ves
pasa desapercibida
se te escapa
como la gente capa que está siempre
entre las palabras de mierda se te va
o porque estás pensando en la frase que sigue
en la manera de decir
en la forma bella
en mandar todo al carajo
o en la g de coger.
gracias suena con rebote
reverbera
se carga de agua y salpica
no redunda
explota y se deja emocionar
gracias no tiene doble intención
no se gasta
no se olvida
no se abrevia
gracias incluye al otro en el enunciado
o a los otros todos, a veces.

estos días pensaba esa palabra
los millones de átomos y partículas que la componen
sus otros sentidos
como reírse
decir tu nombre.
gracias no se puede pronunciar cuando uno quiere
sólo cuando ella misma se hace a lugar
te deja ahí
la pelota al pie del arco
y el arquero en la otra punta revolcado
para que digas con todo
el sentido de la palabra
gracias.

Lucas Oliveira

Editor

Lucas Oliveira (1978), es editor de Funesiana, diseña libros electrónicos y en papel para distintos autores y proyectos editoriales. Publicó un libro de cuentos (Papel, Funesiana, 2006) y dos de poesía (Poesía para Gerentes, Funesiana, 2008 + Pura sangre busca establo, Funesiana, 2012), el ensayo “Conectados” (Editorial Kier, 2010) y participó de las antologías Buenos Aires. Escala 1:1 (Juan Terranova –comp.–, Entropía, 2007) 5 (El Quinteto de la Muerte, La Propia Cartonera, 2010, Uruguay), La fiesta de la narrativa (El Quinteto de la Muerte, Una ventana ediciones, 2010), Fixture, un picadito austral (Malaletra + Chuy, 2016). Es encuadernador artesanal y actor-guitarrista-futbolista frustrado. No quiere perder el rock.