Alfredo Jaramillo II

by 10:22:00 6 críticos literarios



Shawn Kemp brilló en los Seattle Supersonics embarazó lo que se le cruzaba, se drogó bien drogado, fue preso y ahora llegó a la Argentina. O al menos su imagen que se convirtió en la tapa de Grunge, el primer libro de Alfredo "Piro" Jaramillo. Salió por la Editorial Funesiana y está destinado en convertirse en un suceso minúsculo e ineludible en los peores barrios de las mejores ciudades... y en los mejores barrios de las peores ciudades, también. Jaramillo cerró el "bulo de la muerte" y se fue a Buenos Aires escapando del viento que enloquece a la gente en la Patagonia. Claro que ya era tarde.

¿Por qué Grunge?

Por un sentimiento inevitable que me viene cada vez que pienso en mis experiencias en una ciudad como Neuquén. Hay algo de nostalgia y melancolía recurrente en las ciudades del Valle, como si todo estuviera a punto de terminarse sin que a nadie le importe. Y esa sensación, para mí, está muy pegada a la música y a mi propia idea de lo que les pasaba por la cabeza a los que vieron nacer el grunge en Seattle.
La música, el abatimiento, cierta desolación adolescente... esas cosas me persiguen, puedo tener 25 años y una carga social muy pesada que marca sentimientos que debería incorporar, maneras de reflexionar, pero no puedo desembarazarme de eso, de la sensación de estar solo, como cuando tenía 16 años y pasaba los inviernos deambulando por la ciudad.
"Grunge" es un estado mental y una utopía adolescente.

Escribirlo, de alguna manera, ¿sirve para exorcizar esas experiencias, esos sentimientos?


Creo que se trata más de hacerlas volver, de evitar que se pierdan... antes de sublimarlas, traerlas más adentro. Vivimos un tiempo de mierda, nadie recuerda lo que hizo ayer, los blogs tienen algo de eso, los shoppings, el zapping, las parejas que duran dos meses... todo parece apuntar a no dejar nada adentro nuestro. "Grunge" intenta no olvidar el grito original... esa sensación de que todo puede estar mal mañana, así que no perdamos tiempo.
Y de algún modo también se trata de acercar esa educación sentimental en el más acá del Yo, para devolverla a un "lector" (esa confabulación absurda y arbitraria), compartir la música mental con otros.

En los poemas posteados en tu blog encontré: peronismo, muerte, amor, rock, violencia, dolor, sexo, desaparecidos, filosofía, política, Neuquén, ¿en "Grunge" están los mismos temas?

No de todos, pero reaparecen algunos. Se habla de ciertos paraísos artificiales ligados al amor, la amistad, la droga, la literatura, la vida de un chico del interior que viaja a Buenos Aires y encuentra otro mundo... pero hay una vuelta de tuerca más, está la construcción mitológica de Seattle.
Cuando hicimos los primeros Villancicos (encuentros de literatura en voz alta matizada con cerveza y rock), Federico Levín dijo "NQN es la Seattle argentina". Nosotros (mis amigos) ya sentíamos eso desde antes... ahora me resulta muy estimulante contribuir a que el mito crezca.

¿Qué te aporta como poeta el hecho de ser un blogger?

Me sirvió para convertir la escritura en algo más cotidiano y menos sacralizante... para desarmar el mito de "El Escritor".
El blog empezcó como un diario de un viaje a Europa y terminó llevándome a escribir una poesía más mundana, más sencilla, sin obligaciones de decir cosas importantes.
Hay un consenso en definir al blog como una literatura del yo, o mejor: como cierta banalización de la idea de autor, etc. Eso me parece una mierda, es un enfoque muy autoritario... a mí me encantan los fotologs de minitas que hablan de que quieren "muchi" a sus amigas, o los blogs de escritores malísimos que lo único que pueden hacer para no irse tan tristes a la tumba es hablar de ellos mismos.
Es la chance de que todos cumplan su propia fantasía estetizante. Pero ojo: el límite está muy cerca. Me parece que los blogs no llevan lejos, la escritura (más temprano que tarde) desborda ese espacio, se nutre de fondos más sucios y más secretos que el espacio de la publicación digital.

¿Cuáles son esos fondos sucios y secretos?

Escribir para nadie, escribir como necesidad existencial, cuando un poema se convierte en lo que te salva de estar tirado en la cama mirando el techo. En "Grunge", se trataba de hablar sobre una ciudad y las maneras de escapar de ella, de contar lo mal y lo bien que se la pasa en fiestas malas donde la droga y la música son una manera de prolongar el desconcierto... es una experiencia muy perturbadora y desconcertante, pero no deja de ser algo hermoso sentir que estás gastando juventud para nada.

¿De alguna manera influye en vos el vínculo directo que se genera con los lectores en encuentros como Villancicos Vrutales?

La verdad que no... quizá en cierto aspecto me lamente de eso... digo: lo que me interesa de un espacio como los Villancicos es apostar a que se genere algo más allá de la escritura, ver cómo funciona en medio de skaters y gente careta... pero en mi caso no hubo feedback, y a fin de cuentas tiendo a pensar que está muy bien; las lecturas ocupan un espacio cuya potencialidad tiene más que ver con la socialización dentro del campo literario (escritores, periodistas y editores) antes que un encuentro con el lector.
La literatura puede prescindir de un lector empírico: ahí está Kafka, con una obra increíble, temeroso de publicar. Ahí deben estar también decenas de escritores neuquinos y rionegrinos haciendo sonar su música mental sin que nosotros nos demos cuenta.

¿Cómo ves al campo literario local?

En su mayor parte está compuesto de viejos aburridos y resentidos que todavía creen que están viviendo en el alfonsinismo, con esa idea de que son los grandes garantes del orden artístico, etc.
No los culpo, la historia les pasó por encima y se la están comiendo doblada, pero hay otros que me dan algo más de lástima: son esos pibes de mi edad que heredan esa escolástica imaginaria. El tono afectado, hablan de los cardos, del viento y toda esa mierda... ¿a quién le interesa? Hoy el mundo es otra cosa, me interesa hablar más de los chicos que compran ropa cara y salen a pasear por las calles de ciudades congeladas en el tiempo.
En el aspecto artístico el periodismo es muy retrógrado e ignorante... se siguen escribiendo reseñas de temas estúpidos y no se ven críticas de libros de gente nueva ni reseñas de muestras artísticas... ni hablar de la manera en la que hablan acerca de esos temas, sacadas del manual del sentido común y muy muy alejadas de una sensibilidad más contemporánea.

¿Es cierto que te fuiste a Buenos Aires con apenas 30 pesos en el bolsillo?

Es cierto, sí. Así que quiero aprovechar este prestigioso medio para agradecer a todos los amigos y familiares que oficiaron de banqueros y filántropos para que yo pueda terminar de convertirme en un gran artista, el tipo de personalidad que le dé al Valle un lugar importante en nuestra historia.

¿Qué secuelas te dejó tu experiencia con el ajenjo en Portugal?

Mirá... la sustancia en sí no era la más pura porque tenía apenas 70 grados de alcohol, y el posta posta tiene cerca de 100, pero qué te puedo decir... estaba en Porto, de viaje con una española hermosa, en un bar donde pasaban una música alucinante, cerca del puerto, salimos a las siete de la mañana y los portugueses iban a trabajar... eso fue lo más cerca que voy a estar de Arthur Rimbaud, te lo aseguro.

¿Es cierto que el comisario de abordo de un vuelo que hiciste era Guido Süller?

Sí, sí, es una historia verídica, era Guido Süller... me lo encontré en la cinta de equipaje en Ezeiza, y debo decir que en esa ocasión no se parecía nada de nada al travesti que veíamos en los programas de Mauro Viale (N.del R: yo veía el programa y no se travestía).

En "La vida de los otros" uno de los espías dice que prefiere vigilar artistas porque siempre tienen sexo, en la Argentina K ¿pasa lo mismo con los poetas?

No. Los poetas de la Argentina K se la pasan buscando sexo pero no lo consiguen porque hablan mucho y dicen boludeces. Para coger bien, hoy hay que ser publicista.

Volvamos al libro porque nos estamos desbandando. Para escribir poemas, ¿hay que sufrir?

Hay que falopearse y ver qué pasa.

Señor Jaramillo, ¿es una idea mía o usted está tratando de aprovecharse de la poesía para convertirse en un rockero?

Sin ninguna duda. Quiero robar un tiempo más con estas cosas para (el que avisa no es traidor) terminar convirtiéndome en el Lou Reed de Plottier.

Termina de sonar "Vitalogy" de Pearl Jam. Alfredo se despide diciendo que tiene una cena (gratuita) con la gente del BAFICI, donde ofició de traductor de películas más horas de las que un cerebro normal puede soportar.
¡Buen provecho, Señor Chimango, disfrute del banquete!

Lucas Oliveira

Editor

Lucas Oliveira (1978), es editor de Funesiana, diseña libros electrónicos y en papel para distintos autores y proyectos editoriales. Publicó un libro de cuentos (Papel, Funesiana, 2006) y dos de poesía (Poesía para Gerentes, Funesiana, 2008 + Pura sangre busca establo, Funesiana, 2012), el ensayo “Conectados” (Editorial Kier, 2010) y participó de las antologías Buenos Aires. Escala 1:1 (Juan Terranova –comp.–, Entropía, 2007) 5 (El Quinteto de la Muerte, La Propia Cartonera, 2010, Uruguay), La fiesta de la narrativa (El Quinteto de la Muerte, Una ventana ediciones, 2010), Fixture, un picadito austral (Malaletra + Chuy, 2016). Es encuadernador artesanal y actor-guitarrista-futbolista frustrado. No quiere perder el rock.