Entre-vista-do

by 2:27:00 0 críticos literarios
Por Sol Echevarría y Daniela Szpilbarg







¿Al autor no le interesa que se conozca más allá?

Funes: ¿Salir en la Ñ o estar en El interpretador o en No retornable? Sí que le interesa, pero con esos autores yo no trabajo. Con eso soy muy claro y generoso. ¿Querés figurar acá? Bueno, fijate que hay editoriales que trabajan con ese sistema. El 80% del trabajo que hay que hacer después de escribir el libro, es totalmente ignorado por el autor. No tiene idea qué hay que hacer después de escribir el libro. La mayoría de los textos que yo pongo en el blog diciendo qué hay que hacer después de escribir, los levantan de acá, de allá, algunos tiran mierda, otros dicen: ¿cómo vas a estar diciendo estas cosas? Hay como una cosa de que esa información es poder, cómo se puede publicar, dónde se puede publicar, quién te cobra, quién no, está esa cosa adolescente de que si te cobra va a ser malo. Por ejemplo, los pibes de Milena Cacerola te cobran y tienen un discurso armado. Te dicen, “bueno, vos querés tu libro, esto se paga”. Te informan cómo se hace un libro y te lo hacen de manera que vos te transformes en un compinche de la editorial. Hay como un miedo a que todo el mundo sepa de qué se trata publicar un libro. Hay un total desconocimiento por parte del autor del proceso que comienza a partir de que termina de escribir el libro. ¿Lo mando a un concurso, lo mando manuscrito tres copias a la editorial Anagrama? Como si existiera que alguien alguna vez, en Planeta, lee un manuscrito de un joven autor. Eso no se hace. Las grandes editoriales contratan pequeños editores para ir a buscar talentos. Es lo común. Así funciona; no es ni malo ni bueno: es



Lucas Oliveira

Editor

Lucas Oliveira (1978), es editor de Funesiana, diseña libros electrónicos y en papel para distintos autores y proyectos editoriales. Publicó un libro de cuentos (Papel, Funesiana, 2006) y dos de poesía (Poesía para Gerentes, Funesiana, 2008 + Pura sangre busca establo, Funesiana, 2012), el ensayo “Conectados” (Editorial Kier, 2010) y participó de las antologías Buenos Aires. Escala 1:1 (Juan Terranova –comp.–, Entropía, 2007) 5 (El Quinteto de la Muerte, La Propia Cartonera, 2010, Uruguay), La fiesta de la narrativa (El Quinteto de la Muerte, Una ventana ediciones, 2010), Fixture, un picadito austral (Malaletra + Chuy, 2016). Es encuadernador artesanal y actor-guitarrista-futbolista frustrado. No quiere perder el rock.