Entrevista

by 11:31:00 0 críticos literarios
Juan Gentile preguntó
yo respondí


¿Como definirías tu actividad editorial?
"Mi actividad editorial" es un poco exagerado. Edito libros que yo mismo coso con estas manos que tipean en esta compu. Digamos, para quitarle la idealización a lo que hago, es fruto de un trabajo diario que lleva mucho esfuerzo. La verdad que mi editorial no resiste ni el mínimo análisis de mesa de café.
Lo que hago es totalmente autogestivo y artesanal. No tiene nada que ver con "las editoriales". Es como dijo un amigo alguna vez; soy un amigo que sabe encuadernar y que te arma tu librito que, si lo querés, obviamente te lo cobra.
No mucho más que eso.
O por lo menos esa era la propuesta inicial.

Después vinieron muchas ideas y la búsqueda de una "justicia editorial" que buscaba echar luz sobre textos no conocidos ni tampoco posibles de publicar por su "escaso valor comercial" pero enorme "valor literario".

A nuestra escala y según nuestros parámetros, el proyecto es un éxito por donde lo mires. Ganamos lo suficiente para editar otros libros: con uno que se vende se crean dos más. Esa es una buena proyección.
Sin embargo, no me puedo mover de 50 ejemplares por título (antes eran 40) ni pagar un distribuidor (se vende todo a través del blog y Mercado Libre).

Por ahora no conozco otra experiencia como esta aunque seguramente no inventé nada.
Al autor le doy el 10 % de la producción (digamos 5 libros de 50) aunque en el caso de la antología que vamos a sacar todavía no estoy seguro cómo hacer con los 11 autores de Autogol porque no voy a hacer 550 ejemplares de ese libro.

¿Creés que se diferencia en cuanto a la propuesta de las grandes editoriales del mercado? ¿Por qué?
Como te decía, no tiene ni comparación con lo que se piensa en una editorial grande. Se busca crear libros objeto, únicos, con marcas personales en cada uno de los ejemplares y no producir a nivel industrial miles de Ford T que luego serán utilizados por miles de personas de distintos estratos sociales ni todo ese blabla que les gusta hablar a muchos de mis amigos sociólogos o cientistas políticos.
El perfil del lector de nuestra editorial, a su vez, está bastante delimitado. En general son escritores, coleccionistas exigentes, que no temen pagar un precio alto por un libro de alta calidad (no solo literario sino también de encuadernación), gestores culturales a los cuales les interesa conocer por "donde viene la mano" y editores jóvenes además de los famosos "clientes" curiosos, atrevidos, fetichistas.

En eso no me molesta diferenciarme: las editoriales grandes pueden abarcar un público más amplio. Lo nuestro es chiquito pero demoledor. Y con el paso del tiempo estamos aprendiendo a tener paciencia. Que un título sea leído bastante para que recién después aparezca otra "novedad" cuando en cambio, en grandes editoriales los autores son novedad 1 mes y listo, pasemos a otro libro.

¿Cuál es tu evaluación del mercado editorial actual?
Está complicado responder esta pregunta.
La verdad que estoy en contacto con muchísimas editoriales, editores y escritores. Es "de lo que vivo", digamos. Y veo que son muchísimas las propuestas editoriales. Según confirmo con viejos autores y editores, también puedo decir que "ahora estamos mejor". No es joda que haya cada día una propuesta editorial distinta. Claro, para algunos que prefieren vender noticias tremebundas para suplementos semanales o se comen los discursos hegemónicos de pesimismo les va a costar entender que es una linda época para la literatura.
Editoriales sobran: lo que faltan son lectores.
Y ese es otro problema.
Creo que el problema de la falta de lectores es casi exclusivo del Estado. Habría que pensar otras formas de encararlo, desde otros lugares, pero básicamente hay un enorme problema (hace más de diez años, por lo menos) con la formación de lectores.

Además, hoy en día cuesta pensar una idea y discutirla abiertamente. Parece que la intolerancia se puso de moda y la falta de inteligencia también. Cualquiera puede opinar y decir (sin ningún tipo de argumento) que la cultura hoy está empantanada y no hay nada interesante a la vista: una falacia total. El vedettaje tampoco tiene la culpa (recordar el dicho que no acusa a los chanchos).

Digamos que desde los pésimos emprendimientos gubernamentales hasta las movidas experimentales de grupos artístico-literarios pasando por los colectivos formados en el contexto de movimientos populares en lugares de escasos recursos, la oferta cultural hoy en día es amplísima. Y solo a nivel literario creo que hay muchísimo para ofrecer.
Entonces, el mercado editorial actual cómo lo veo... y; bastante bien.
Lo que pasa es que, ponele como ejemplo, la revista Ñ no tiene espacio para poner todas las nuevas propuestas literarias. Ni tampoco ADN. ¿Cómo vas a decirle a la gente que hay mucha oferta si lo que se quiere es que todo se concentre en las dos o tres empresas editoriales que inundan el mercado? No se puede. Entonces "parece" un garrón todo. Porque solo hay dos editoriales, nomás. Pero no es así.
Ponele que te pase eso si tenés menos de 18 y no entendés nada pero a medida que vas creciendo, aprendiendo e incorporando te das cuenta que hay muchísima gente trabajando a niveles que no podés imaginar que existían. Hay una enorme dificultad para aceptar propuestas aunque, por suerte, no pasa lo mismo con los que tienen ganas de crearlas.
Otro ejemplo letal es el asunto del premio literario de novela: hay dos o tres que pagan cierta cantidad de dinero al que gana. Bueno.
¿No te parecería copado que en lugra de duplicar el premio para un único ganador se mantenga la vieja cifra (que ya era bastante) y que la guita que sobra ayude a crear nuevos premios, nuevos subsidios, nuevos tipos de emprendimientos que necesitan inversión? ¿No parecería copado repartir más que concentrar?
A mí me parecería pero tampoco soy un gil: es un negocio redondo. Muchísimo más controlable y sin riesgo. Y si hay riesgo, bueh, gasto un par de millones y los pongo a raya.

Ultimamente ha pasado que con la guita ya no se compra talento. Y eso se ve en el patético gesto de muchísimos "grandes pensadores e intelectuales" de ocultar el sol con las manos.

Tiempo al tiempo, como siempre dice un amigo.



¿Se puede hablar de un circuito alternativo de editoriales de peso -al menos creciente-?
Creo que sí. No solo de editoriales. También de lecturas en vivo. Por otro lado hay que darle tiempo al empujón y ver quiénes tienen más largo aliento. No es la primera vez que surgen editoriales o se despierta la lista de editores. Hay que ver quién queda trabajando. Ahora está complicado conseguir un lugar para lecturas en vivo así que por ese lado se viene todo a pique. Y eso complica un poco la historia en mi caso porque si no tengo eventos literarios no puedo vender los libros. O sí, a pedido. Pero siempre es mejor que los compradores los vean en las lecturas donde consigo a la persona que de verdad puede estar interesada en la edición de mis libros. A las librerías no voy porque cobran una comisión enorme y pagan a destiempo; unos zarpados. Entendí que ese es su negocio y también entendí que no quiero participar de él.



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Lucas Oliveira

Editor

Lucas Oliveira (1978), es editor de Funesiana, diseña libros electrónicos y en papel para distintos autores y proyectos editoriales. Publicó un libro de cuentos (Papel, Funesiana, 2006) y dos de poesía (Poesía para Gerentes, Funesiana, 2008 + Pura sangre busca establo, Funesiana, 2012), el ensayo “Conectados” (Editorial Kier, 2010) y participó de las antologías Buenos Aires. Escala 1:1 (Juan Terranova –comp.–, Entropía, 2007) 5 (El Quinteto de la Muerte, La Propia Cartonera, 2010, Uruguay), La fiesta de la narrativa (El Quinteto de la Muerte, Una ventana ediciones, 2010), Fixture, un picadito austral (Malaletra + Chuy, 2016). Es encuadernador artesanal y actor-guitarrista-futbolista frustrado. No quiere perder el rock.