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Suplemento NO
Página 12
por Javier Aguirre
Preguntas y respuestas


¿Cómo funciona Funesiana?

Es una editorial artesanal que publica autores nóveles. La particularidad es que la tirada consta de 40 ejemplares hechos a mano uno por uno por el editor, que vendría a ser yo. Ningún autor paga para publicar sino que, de hecho, la editorial le paga al autor el 10 % en concepto de derechos de autor (no en dinero sino en ejemplares).

¿Cuándo empezaron, cuántos títulos tienen editados, cuántos ejemplares llevan vendidos?

Te adjunto un pdf explicativo al respecto de esta pregunta.
Suplemento Joven
Miradas al Sur

Diego Sanchez ha escrito un artículo muy interesante sobre la nueva ola de las pequeñas editoriales que han confiado en migrar sus textos a formatos para aparatitos electrónicos. Para escribirlo ha convocado a varias personas para que contesten un pequeño cuestionario y, de esa manera, enterarse de primera mano sobre sus opiniones para formar la propia.
En el artículo está clarísimo que el viento nuevo de los eBooks alimenta nuestras búsquedas (a él como periodista y a mí como editor). Espero que se animen a leerlo para que ustedes también formen su opinión. Si hay algo de lo que este movimiento fresco y novedoso no puede prescindir es de la participación de los lectores.


Preguntas y respuestas
-ENTREVISTA COMPLETA-

¿Por qué decidiste empezar a editar en formato digital?

De un día para el otro tuve problemas de distribución. Ya no llego a los lugares donde creo que tengo que llegar. No sólo las librerías lejanas; hablo de Chile, Uruguay, España. No puedo enviar tan lejos un sobre con un libro de veinte pesos. Empecé a editar en formato digital justamente para darle difusión a los autores y sus títulos pero sólo porque sentí la demanda de esa curiosidad de los lectores en esas ubicaciones geográficas tan lejanas. Por desgracia, desconozco cómo cobrarlos por lo que opté (en esta etapa) por dejarlos para descarga gratuita. En ningún momento hago apología ni de venderlos ni de regalarlos; me hago cargo de la realidad de mi proyecto editorial, mis escasos recursos y conocimientos y los pocos lectores que andan desperdigados por ahí.
Sí hago apología del enorme trabajo que lleva cada uno de los libros (sea digital o encuadernado artesanalmente).

¿Cómo se volcó en esta faceta digital tu experiencia como editor "artesanal" (con esa relación tan material e íntima que tenés con el objeto libro)?

Más allá de que los libros como objeto funcionan como un catalizador de mis ideas de encuadernador, lo cierto es que el libro objeto no es la única faceta que existe en los editores artesanales. Lo que la mayoría no sabe (por falta de educación o pereza) es que gran cantidad de editoriales no se fijan ni en el diseño del interior del libro ni en el diseño del exterior del libro. O que salen con erratas que un gran público desconoce. Funesiana hace unos “exteriores” preciosos, tapa dura, cosidos a mano, con sobrecubierta. Con los eBooks puedo darme el lujo de exponer y exhibir el otro trabajo valioso que tiene la editorial y sus autores: la gramática, la sintaxis, las ideas. Son libros prolijos. Algunos son piñas en la boca pero son prolijas piñas en la boca. Trasladé ese esfuerzo artesanal dedicado a las tapas de los libros al interior; al texto. Entonces, corrijo una por una las erratas. Reviso una por una las comas. No publico muy seguido entonces, así como el autor, yo como editor conozco cada giro, cada coma, cada verso de los libros publicados por mis autores. Y eso es una enorme cantidad de líbido puesta al servicio de un libro para un lector que (imagino) es muy exigente. Dedico horas enteras a tratar de entender y volver comprensible solo una frase. En eso, creo, está presente esa relación íntima que tengo con los libros que hago.

¿De qué manera la edición y el consumo de libros digitales pueden cambiar las condiciones de recepción y producción? ¿Puede la literatura mantenerse "intocable" en esta sociedad de la información o le espera el destino del cine, la fotografía y la música?

No sé a qué viene la necesidad de que se mantenga “intocable”. ¿Intocable según quién? Los autores que publico son moldeados por la realidad, las redes sociales, otros autores que admiran, etc. No creo que se mantengan intocables como tampoco creo que ningún artista puede mantenerse intocable frente a la realidad que lo aqueja o modifica. Quizás, desde este medio, se ayuda a promocionar autores que juegan con “un sector” de la realidad que, claramente, modifican con sus libros y sus letras. Pero hay otro gran sector vivo, con lectores, con autores, que no aparece en los medios. Creo que por eso los eBooks generan tanto miedo a periodistas, críticos, académicos y editores: se acabaron las castas. Se acabaron las jerarquías. Ahora decide el lector. Si bien comprar un dispositivo es carísimo, hay libros que se leen online y modifican al lector. No sólo eso, también le dan el derecho a opinar sobre la obra. Cantidad de suplementos culturales que absurdamente hablan de libros que nadie puede leer: bueno, eso cambió. Cualquiera puede leer, cualquiera puede bajar. Es cuestión de ponerse las pilas para QUERER hacerlo. Y creo que se menosprecia a la humanidad cuando se quiere tapar este sol de lectores ávidos de libros con los dedos de periodistas o editores que ponen el grito en el cielo diciendo que a lo mejor “las librerías y las editoriales desaparecen” por la creación y proliferación de estos engendros electrónicos de exagerada promoción empresarial. Ya lo dice Mavrakis en su libro; o te adaptás o desaparecés.
Para adaptarse hay que aprender. Y aprender… pará, ¿aprender no era “bueno”?

¿Qué creés que falta para que el eBook se masifique o "prenda" en la sociedad argentina?

Me da la impresión que de los 40 millones de personas que habitan este país, menos de la mitad integra la “sociedad argentina”. De esa mitad, a un total aproximado de 5 millones de personas les interesa la “cultura”. De esos 5 millones, 1 millón está interesada en la parte de la cultura que refiere a los libros. Y de ese millón, 800 mil personas ya leen eBooks, solo que no lo sabían: páginas webs, blogs (en todas sus formas), mini-blogs (como el twitter), fotologs y poesía visual. Creo que en ese escaso espacio donde circulan los interesados en leer literatura están familiarizados con los eBooks. Si no “prendió” (digamos que no hay un gurú que sea masivo) es simplemente porque no se puede esperar (como en vetustos programas de lectura) que haya UN libro o UN autor (solamente) que sea la cara visible del movimiento que generaron estas nuevas costumbres de apropiación de textos. Ahora hay varios, muchos, miles.
El movimiento somos todos; los pequeños, medianos y grandes. Ya no hay intermediarios. Eso va contra “el sistema”. Los que no lo ven es porque; o forman parte del sistema o son ingenuos. Ahora no hace falta que un matón del mundillo literario te defienda y halague tus libros para que otros te lean; necesitás que lo que escribas esté realmente bueno porque lo que te hace falta (y esta especie de minirevolución ha puesto en relieve) son lectores y es muy difícil mantenerlos satisfechos porque son muy exigentes.
Es muy difícil escribir bien así que, inevitablemente, habrá que ir levantando la exigencia hacia los autores y las editoriales. Por eso mismo, estoy a favor de que la gente lea; sea en tablets, blogs, apuntes, libros encuadernados a mano o por máquinas. Creo que la Funesiana tiene una gran oportunidad para ofrecer sus libros en todos estos formatos, dialogando con los miles de lectores que están dispuestos a leer desde el lugar que les parezca más cómodo. Espero poder ofrecerles un estimulante espacio de lectura. Eso sí; si solo dependiera de los autores de esta pequeña editorial, la misión ha sido cumplida hace rato. De eso estoy más que seguro.


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Radio Nacional Rosario
Marcelo Costa charla
sobre literatura

24 de septiembre de 2011



hablamos de varias cosas
al final del audio
leo un fragmento de
Los mantenidos de Walter Lezcano
libro que presentado
el viernes 21 de octubre de 2011
21 hs en La Usina Cultural
Bulnes 326

*

A veces, las manos se mezclan con las letras y nacen los libros artesanales. En ocasiones, volúmenes de factura preciosista son distribuidos de modos que poco tienen que ver con las estrategias de marketing. Muchas veces cuentan las ganas de quienes ponen la semilla –los mismos escritores– con la idea germinal de editar sus propios textos. Distintas son las raíces de los sellos independientes, que apelan a conceptos como bibliodiversidad y autogestión para instalarse en el competitivo mercado editorial argentino. Aquí, tres emprendimientos representativos de un fenómeno cultural que cambió el concepto de catálogo por el de colectivo de autores.

Un tal Funes
A mitad de camino entre el desafío y el capricho, Lucas Funes Oliveira dio vida a La Funesiana, una editorial artesanal inspirada en su personal perfil de provocador de la movida literaria joven. Porque el presentador de "Los mudos" e integrante de "El Quinteto de la Muerte" –sendos grupos de lectura y narrativa–, además de memorioso es movedizo. Quizás por eso tuvo que engendrar su propia editorial. Hay dos historias oficiales acerca del origen del emprendimiento. La versión abreviada indica que surgió durante una reunión que tuvo Funes con el escritor Juan Terranova, a quien le confesó su proyecto porque, además de amigo, lo consideraba un posible inversor. Comenzaron a hablar de títulos, autores, formas de publicar y presupuestar hasta que llegaron a la conclusión de que lo único que necesitaban eran $500. Empezaron a discutir acerca de a quiénes convocar, se contactaron con editores de Córdoba y Rosario y descubrieron un panorama enorme de escritores. "Después de evaluarlo cuidadosamente, largamos la editorial con Escolástica Peronista Ilustrada, de Carlos Godoy, y Los Pacoquis, de Federico Levín". La biografía no autorizada del emprendimiento revela una perseverancia de objetivos mucho mayor:
"Yo tenía un proyecto bautizado Cybercuentos a través del cual enviaba relatos a las casillas de e-mail. A lo largo de seis años envié unos 60 cuentos a unas 10 mil personas, de las cuales cerca de tres mil se integraron al mailing en forma voluntaria y permanente. Hasta que un día se renovó el servidor en que se alojaba mi dirección de correo electrónico y perdí la base de datos. Entonces, en vez de pegarme un tiro, empecé a pensar qué podía hacer con todos los cuentos que tenía. Probé suerte en algunas editorials, a las que les envié manuscritos que sistemáticamente ponían al final de la fila. No podía dejar de pensar que nadie me editaba porque nadie me conocía", recuerda.
Así fue que decidió fabricar él mismo sus libros, incluso encuadernarlos, tal como aprendió con los organizadores de la Feria del Libro Independiente Alternativa (FLIA).
"Pensé: los armo, organizo una presentación informal y se los vendo a mis amigos y a mi familia. La experiencia resultó buenísima porque vendí los 100 ejemplares que había fabricado del libro "Papel", que se cotizaron bastante porque estaban hechos a mano y la tapa era un collage", evoca Oliveira.
Ese espíritu de factura exquisitamente artesanal se mantiene hasta el día de hoy, en que alrededor de 50 escritores integran el plantel estable de Funes Oliveira**:
"Al ser fabricados a mano se pueden vender caros porque, como son lindos objetos, la gente está dispuesta a pagar el valor diferencial. Si bien los primeros salieron con algunos errores, ahora conseguí un equipo de encuadernadores y estamos en condiciones de tirar 200 ejemplares por título. Claro que, primero, está pendiente la obtensión de un subsidio para los encuadernadores, de modo que la editorial se sostenga en base al precio de venta de los ejemplares".***
Respecto de su inserción en el mercado, Oliveira revela que sus títulos se venden "en las lecturas de poesía o narrativa, por e-mail o, incluso, a través de portales de subasta o compraventa en internet, porque es la única manera de acceder al público del interior del país". Así, mientras se va fogueando y sueña con un golpe de suerte similar a los que protagonizaron las pequeñas editoriales que publicaron a los hoy taquilleron Harry Potter o El Código Da Vinci, Oliveira imagina a Funesiana como cómplice aliada de una comunidad de lectores curiosos, activos y motivados por el vértigo de descubrir a autores embrionarios.


[ publicado en la revista Clase Ejecutiva del diario El Cronista Comercial
agosto de 2008 - primera edición - n° 48 ]

** debe ser una errata
ya que no existen
50 empleados encuadernadores escritores
dentro del sello editorial.

*** nunca se llevó a cabo el proyecto de
contratar encuadernadores y tirar 200 ejemplares por título.

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Pregunta
Recursos Editoriales
- junio de 2008 -
¿Cuál es el perfil de los sellos que editás?

Buscamos editar textos con cierto power, desparpajo, incorrección, ganas de triunfar, de ser bárbaros, de probar. Nuestra editorial (que no es una editorial propiamente dicha o, como diría Trillo Grubba, es la editorial más chica de latinoamérica) busca más o menos lo que buscan ustedes en Recursos Editoriales: talento. Nuestro scouting apunta a jóvenes escritores con proyección y compromiso con la literatura. Un compromiso que nadie nos paga debidamente. Buscamos pibxs con personalidad más que paracaidistas, oportunistas o piolas con buena pinta. A veces, los encontramos, otras veces no. Una falacia que me conmueve: no todo está perdido.
Nada se perdió, es cierto; se trata de una pose. Una pose que atrae a un público activo, un público que valora los libros y las apuestas, un público que entiende el valor de un tipo yendo al frente contra sus propias limitaciones (hablo de autor y editorial). Los lectores que buscamos también son de esos que tienen hormigas en el abierto, curiosos y hermosos por eso mismo. Queremos halagar al lector con una buena tipografía, buena presentación, tapa dura, algo exclusivamente para él, una forma de agradecer su elección y la búsqueda de autores tiene que ver con eso: que estimule, de solo leerlo, para largarse a escribir o romper todo.

¿Cuáles son las dificultades y oportunidades a las que te enfrentás actualmente a la hora de editar?

En principio, la tirada es una dificultad. La Editorial Funesiana publica 40 ejemplares de cada título. Eso es poco o poquísimo, según como se mire. De todas formas son las condiciones en las que se me ocurrió la editorial. No poder publicar me llevó a encuadernar mi primer libro de cuentos. En aquél entonces el papel no estaba tan caro como ahora. Y el hecho de que estuviera cosido por su propio autor agarraba el guante blanco y cacheteaba a más de un niño bien que se quejaba de no recibir la atención debida del psi o del editor. Como dice Glenda Vieytes, hay muchas cosas que el editor es para las cuales no está preparado. Esa es otra de las dificultades, nuestra escasa o nula experiencia. No solo en los errores típicos que puede tener cualquier editorial (erratas, diseño, tiempos de devolución y publicación) sino también al momento de apostar con autores o hacerse un lugar entre empresas editoriales.
Para no sufrir de úlcera apenas si me considero editor.
Otra dificultad son los mismos autores o el escaso público interesado en los libros. Es muy común que una editorial imprima 500 ejemplares de un título y una mitad se los entregue al autor (como muchísimo) y otra los guarde en un depósito o los distribuya en varias librerías sin los suficientes recursos logísticos para estar al tanto de cada uno de esos ejemplares (si se vendieron o no, etc) por lo tanto hay autores que estan acostumbrados (resignados) a regalar ejemplares u olvidarse de los libros pasados los 6 meses de publicado.
Hay editoriales que trabajan para que esto no pase (aunque suene imposible de creer) y es donde entra el trabajo de los estudiantes de Puán; el motor son las reseñas o críticas de libros. Sin embargo, se le da tan poca importancia a las reseñas que hoy en día se ven muchas donde apenas se habla del libro en lugar de ver una seria opinión estética o de debate sobre el autor o su literatura. Lo triste es que no se puede estar en desacuerdo sin generar un duelo a muerte con los distintos escritores y sus troups de tiernos mafiosos. Algo, por lo menos, adolescente para un ambiente literario que le pasa el trapo a muchos países en cuestión de escritores y libros publicados por año.
La cereza del postre vendrían a ser los estudiantes de Puán, que en lugar de estudiar para críticos literarios, la gran mayoría estudia para ser Escritor con la esperable frustración que esto implica por confundirse de parada de colectivo, digamos.

Releo mi respuesta y pareciera que no quiero estar donde estoy. Es cierto que podría hacer otra cosa pero no me sale. Y si me saliera tampoco la querría hacer. Me gusta el lugar en el que me puso la Editorial porque hay muchísimas buenas que devienen excelentes a medida que sacamos títulos. De algo estoy seguro, el trabajo de un editor o de una editorial no se puede medir en una cantidad x de títulos ni en una cantidad x de tiempo. Y por otro lado, no tengo apuro ni me molesta divertirme, algo que aprendí en la Vanguardia Literaria Open Gallo mientras relajaba con una cerveza.

¿Cuál es el libro que más te gustó editar? ¿Qué libro te hubiese gustado editar? ¿Qué libro hace falta editar? En cada uno de los casos, ¿por qué?

Todos en su momento tuvieron una clara razón por la que estaba muy bien editar ese libro. Los Pacoquis, de Levín, me permitió jugar con la presentación, es el libro que más tapas tiene. Córdoba – Buenos Aires – Rosario, es el resultado de un año de ir y venir con los cordobeses amigos del fútbol y las lecturas en vivo. Escolástica Peronista Ilustrada, de Carlos Godoy, es el que más satisfacciones me da a la hora de identificarme como parte de la editorial. La edición estuvo al cuidado de Juan Terranova que es el colaborador más fiel que tiene la Funesiana; es parte de la Editorial como primer socio y un buen complemento a la hora de bajarme un cambio para enfrentarme a la realidad. También estuvo a cargo de la edición de Grunge, de Alfredo Jaramillo y San Francisco / Córdoba de Luciano Lamberti (próximo a salir).
Editar a Jaramillo es otra de las satisfacciones más grande que me dio este trabajo ad honorem; arrancar poetas de otras provincias para exponerlos en una ciudad tan poco federalista me llena de orgullo. Hay que viajar un poco más. Hay que buscar jóvenes autores en las distintas provincias. Estuvimos con Terranova en Rafaela y vimos que está creciendo bastante el círculo literario. En Neuquén, también (de dónde viene Jaramillo), en Mendoza después de la pasada de El Quinteto de la Muerte y su lectura se animaron varios poetas a organizar sus propias lecturas. Me gustaría visitar más provincias y descubrir otros autores jóvenes (o no tanto). Descubrir nuevas formas de decir las cosas, nuevos “cómo” de otras ciudades. Textos con mate pero sin facón y bombacha apeando el caballo; para nada telúricos.
No puedo viajar tan seguido como quisiera pero el trabajo que hizo El Suri Porfiado en sus primeros diez títulos es más que refrescante. Eso habría que editar; autores de otras provincias acá en Buenos Aires que es “por donde pasa todo”. También me da un poco de tristeza aclarar que habría que editar más mujeres habiendo tantas y muy buenas. Rasgos de un mercado ubicado en un país machista y retrógrado.
Otro desafío es hacer libros baratos. Es una parte complicada pero en la Editorial estoy viendo la manera de implementarlo. Libros de más de 25 pesos ya casi no puedo comprar y es una pena. Las novedades o nouvelles a más de 35 me parecen una falta de respeto.
Me hubiera gustado editar Villa Celina, de Juan Dé Incardona o Berazachussetts de Leandro Avalos Blacha. Dos libros que cumplen con lo que busco además de ser divertidos y darte ganas de escribir.

¿Cuál es el rol del editor hoy en día?

No tengo ni la más puta idea. Cuesta encontrarle una tarea específica. Más que nada los editores tienen que cumplir con varios roles a la vez. En ese sentido concuerdo con Vieytes sobre lo de coach de escritores que no tiene nada que ver con revisar un texto o corregir una escena o erratas de un libro. Lo de crear una idea de realidad, que ella menciona, da una clave desde dónde lo dice. Habría que discutir seriamente los roles según el lugar que se ocupa. Crear una idea de realidad no es lo mismo si manejo un presupuesto exclusivamente para eso. Crear un autor de la nada, crear un autor desde abajo, publicar un primer libro no es lo mismo hacerlo desde la Editorial Funesiana que desde una empresa editorial con sede central en España. Muchos editores compiten con la Funesiana cuando deberían competir contra editoriales independientes más grandes (De la Flor, Del Zorzal, etc). Ahora, ¿independientes de qué? Ser editor independiente; qué lindo. Pero Lebenglick desde Adriana Hidalgo también es un editor independiente. ¿Los dos somos independientes? ¿Por qué no se discute hasta dónde llega la independencia? ¿Qué significa independencia? Si a las editoriales que le cobran a los autores les llaman editoriales de autor, me pregunto cómo se llamará a las que publican libros con subsidios del gobierno nacional o municipal.
Ya sé que somos todos independientes (sí, claro, después del pifie del Che en Bolivia creo que lo de “independencia” es un chamuyo de la Matrix que cada vez me cuesta tragar más) pero algunos son más dependientes de subsistir mediante apoyos estatales que por plata de los autores “porque no da”. Entonces, hay una proliferación de editoriales subsidiadas. Habría que dejarse de chiquilinadas y recategorizar a las editoriales según sus recursos y la ambición de cada una para que, en el momento de pedir un subsidio, no me pongan en la misma fila de Adriana Hidalgo porque resulta que los dos somos editores independientes. Es una estupidez marca cañón que con dos o tres reuniones serias termina de resolverse. Si yo pido un subsidio, deberían tener en cuenta que hago 40 ejemplares por título y no 3000. Pero como yo, hay varias editoriales encolumnadas en la enquilosada categoría de “independientes” pidiendo limosna como si nos hicieran un favor.
Entonces, el rol del editor, si puedo acercarme a una respuesta, debería tratar de ubicar y hacerse ubicar donde corresponde. Con tanta nueva editorial, habría que hacer públicas las discusiones desde donde transformar el campo cultural. No solo se trata de aprender el timming para publicar un autor o un texto específico. También hay que juntarse a discutir por qué y para qué sirve tener distintos mercados (tipos de lectores) que no tienen problema en ir a buscar libros a El Ateneo o a la Feria del Libro Independiente y Alternativa. Y para todo esto, hay que organizarse. El rol de hoy en día tiene que ver con buscar cómo ganar un espacio mayor en el mercado y se ve que si te mandás solo te quedás solo.

Una pequeña reflexión acerca del presente del libro teniendo en cuenta las nuevas tecnologías y soportes.

El libro está vivito y coleando. Los blogs, los flogs, los mensajes de texto, los mails y toda esa enfermante cantidad de nuevas formas de expresión no reemplazan al talento en lo más mínimo. En los libros o en los blogs se pueden encontrar grandes escritores. Las diversas alarmas de las nuevas tecnologías o el problema de la “desaparición” de los libros (sísí, una exageración tan grande que me recuerda a Garcette, “la imaginación de la gente nunca se acerca a la realidad”) son formas de operar en diversos medios culturales para vender más y más a través de la noticia y la novedad que nada tienen que ver con sentarse a escribir (sea una máquina de escribir, una computadora, la palm, el cyber, un celular). La enorme cantidad de blogs o el amplio desarrollo de e-books solo pueden incrementar y potenciar al libro. No hay nada que compita contra el libro más allá de otro libro. Mientras las máquinas no tomen el poder seguirán siendo herramientas para lograr objetivos muy simples y a la vez complejos: hacer literatura. Y para eso, vale todo. Hasta los graffitis en los muros o las puertas de los baños.


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Publicado en la revista
Los Asesinos Tímidos
del mes de junio de 2008
recién salida

Trabajo en la idea de la Editorial Funesiana, o por lo menos en el embrión, desde mediados de 2005. Mi primer libro de cuentos me llevó a pensar distintas formas de edición (Papel, primera edición artesanal de 100 ejemplares agotada; segunda integramente en internet).

Principalmente, la Editorial Funesiana promueve literatura joven. Todos y cada uno de ellos tiene que cumplir un solo requisito: nos tiene que gustar. Con Juan Terranova tenemos criterios parecidos y otros bastante diferentes pero nuestras reuniones y charlas sobre posibles autores son muy entretenidas y agitadas. De todas formas creo que armamos un gran equipo. Lee muchísimo y siempre estamos cotejando lecturas, polemizando sobre tal o cual libro y abriendo autores a la mitad como cirujanos de paseo por la morgue.

Lo que a mí me atrae muchísimo es cierto desparpajo bien escrito. Parece un oxímoron pero me da un poco de lata que un escritor ponga “masturbación” o “copular” cuando habla de “pajas” y “coger”. Entonces, a mí me convencés con bastante incorrección política. No es una novedad, por favor, no pido demasiado.

La Editorial Funesiana, por otro lado, no es una editorial. Viene a representar un dúo de amigos que quieren ver bien editados libros que podrían ser Libros. A ver; una editorial tiene empleados, oficina, teléfono, una tirada considerable, reseñas en los medios, presentaciones y, lo principal; vende sus libros en librerías. La Editorial Funesiana, como dijo alguna vez Trillo Grubba, es la editorial más chica de latinoamérica. Y es cierto. Es tan chica que hacemos solo 40 ejemplares por título. Hacemos circular esos textos y los leemos en público en las mil lecturas que hay dando vueltas en Buenos Aires.

Queremos provocar una nueva forma de pensar la venta de libros a los libreros que se quedan con un porcentaje altísimo del precio de tapa de cada ejemplar. Provocar una nueva forma de circulación de textos y autores. Los “aspectos negativos de ser independiente” me parecen parte de una lógica sádica y perversa.

Mi sueño es lograr que muchos grupos de escritores se junten y se publiquen así mismos como hice en algún momento con Papel. Mi sueño es que quieran aprender a encuadernar para hacer sus libros y venderlos a través de Mercado Libre, De Remate o un simple y contundente blog. Lo que pasa es que no va más allá de un ideal y lo sé; a muchas editoriales que concentran un gran porcentaje del mercado editorial no les gustaría que se les arruine el negocio. Un negocio que funciona solo para diez tipos. Un negocio millonario. Si no hubiera autores que le tengan tanto miedo a las grandes editoriales, podría haber un boom de pequeñas funesianas que prendan mecha el mercado editorial y se pudra todo. Que publicar no es un problema, ya lo sabemos hace unos años pero que el prestigio de un autor dependa de 5 o 10 personas cuando hay más de 10 millones de lectores en este país me parece una aberración, una estupidez y un insulto a mi inteligencia marca cañón.

¿Dónde se consiguen los libros? En el blog de la Editorial. Mandás un mail y te explicamos como te lo mandamos a tu casa. Por ahora, mientras vivas en la República Argentina, podés recibir nuestros libritos. No son baratos. No son un flato. Son pequeñas trompadas en la boca y estamos orgullosos de que haya compradores orgullosos.


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